2008
La Gran Muralla China: una de las más grandes construcciones realizadas por el hombre
Quien diría que esta monumental obra fuese el resultado de las guerras, una estrategia de protección que terminó siendo una gran creación del hombre, y un atractivo turístico que es admirado por millones de turistas al año en China, y el cual forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1.987.
Una forma de llegar a la Gran Muralla China es tomando un tren especial que sale todas las mañanas con rumbo al noroeste desde Pekín a Badaling; recorre unos 75 km para llegar a la Gran Muralla: Wan Li Chang Cheng o el largo muro de 10.000 li, ( el li es una unidad de longitud que equivale a 359 metros cada li).
La Gran Muralla se trata de una de las construcciones más asombrosas en la historia de la humanidad y testigo de todos los acontecimientos transcurridos en China, desde los primeros tiempos de la organización espacial hasta la actualidad.
Ya los reinos combatientes de los siglos VII y VI a.C, construyeron paredones de tierra para frenar a los bárbaros de las estepas del Asia Central. No dieron resultado, ya que la furia de los jinetes burló las defensas en varias ocasiones. Fue durante el primer imperio que Shi Hoang Ti ordenó la unión y el refuerzo de todos los muros, extendiéndolos hasta los confines del Asia Central. Trabajaron unos trescientos mil hombres durante 18 años, y el resultado fue unos 5.000 km de paredones con almenas, torreones, depósitos y cisternas.
Cada dinastía se encargó de continuarla o de reconstruirla a un costo muy elevado de vidas humanas. Fueron abandonados cultivos y otras actividades productivas ante la enorme tarea que demandaba la formidable obra defensiva. Se trabajaron materiales diferentes, ya que cada región incorporó los recursos naturales que disponía; como loess, piedras, canto rodado, cañas, ramas, de modo que este gran dragón ondulante, fue avanzando por las montañas constituyéndose en curiosa memoria de todos los recursos regionales. Con la Dinastía Min., alcanzó las características constructivas que han perdurado hasta hoy, a lo largo de 2.500 km, aunque no reconstruidos totalmente.
La estructura no se presenta a manera de una larga cinta, sino que en muchos sectores tiene muros interrumpidos y otros colocados paralelamente. La parte mejor conservada se localiza entre Pekín y el Mar Amarillo, donde el terreno esta acompañado por accidentes geográficos, donde los declives mayores a 45º debieron utilizar escaleras. Después del trabajo realizado por los Ming, el resultado fue un conjunto de muros almedanados de 6 a 9 metros de altura, con torres de señales ubicadas cada 17 km. Unas 25 mil atalayas de planta cuadrada están dispuestas de manera discontinua, a las que se añaden plataformas cada 300 metros; éstas permitían observar el asalto de la muralla externa. Los lugares mas defendidos fueron puntos estratégicos, como pasos de montañas, cruces de carreteras y los meandros de los ríos. Torres, puertas y fortalezas, presentan gran variedad de estilos; también había santuarios y templos. En los terraplenes vivían los soldados en grupos de treinta a cincuenta, a lo largo de 6.400 km de operatividad, estaban congregadas nueve zonas militares que podían actuar con gran rapidez y eficiencia en las maniobras.
La Gran Muralla China es según los astronautas, la única construcción humana visible desde el espacio. En ruinas o reconstruida alcanza, alcanza a extenderse desde el Golfo de Bohai hasta la Puerta de Jade de Jinyunguan en el lejano Kansú. Cientos de leyendas pueblan la colosal edificación, pero si hay algo que maravilla al visitante, es la seducción que ejerce ante los mismos chinos, asombrados junto a los extranjeros cuando recorren su curiosa arquitectura.




























