
Chan Chan fue la capital y centro religioso de los chimúes, y sus ruinas se localizan en el valle de Moche, a unos 7 km de Trujillo. Éste gran complejo religioso fue construido totalmente con adobe (ladrillos de barro), y ocupa una superficie de aproximadamente 20km cuadrados, lo que lo transforma en la ciudad de barro mas grande del Perú prehispánico.
La cultura chimú representa el florecimiento de una nueva manifestación local, y el carácter guerrero de su gente los llevó a conquistar un considerable territorio de la costa norte del Perú, desde Tumbes hasta el norte de Lima, posterior a la amplia expansión de Tiahuanaco-Huari. Retomando elementos culturales mochicas y tiahuanacotas, recreados y adaptados a las nuevas circunstancias vigentes, nació el reino Chimú que constituyó una extraordinaria organización social y política. ´
La técnica que lograron en metalurgia fue muy avanzada, sobre todo en el trabajo del oro, plata y cobre que combinaron con el uso de piedras ornamentales como turquesa, lapislázuli, cuarzo y amatista; siendo el objeto mas característico el “tumi”, cuchillo ceremonial utilizado en los sacrificios. También manejaron la alineación de metales, usando el bronce para realizar utensilios domésticos y el cobre para armas, cuchillos y hachas.
La etapa Chimú tuvo una expresión urbanística muy evolucionada, hecho que permitió que se construyeran ciudades bien definidas y núcleos ceremoniales como Chan Chan, que fue la capital y centro religioso de los chimúes. Se dice que en su momento de mayor esplendor, hacia el año 1.300 D.C. esta ciudadela de barro, pudo haber albergado a unos 230.000 habitantes.

A pesar de la destrucción experimentada por efectos del tiempo sobre el material tan poco resistente, se pueden ver los nueve recintos amurallados o barrios, bautizados con los nombres de los arqueólogos que estudiaron la zona. La forma como está organizada Chan Chan nos demuestra que existió una fuerte estratificación, con clases sociales distintas ocupando diferentes áreas y edificios propios a su condición económica.
Cada uno ocupaba unas 4 hectáreas y estaba rodeado por un muro elevado, donde posiblemente albergara a una sola comunidad gentilicia regida por un jefe o cacique. Cada zona amurallada estaba integrada por palacios, grupos de viviendas, almacenes, necrópolis, áreas ceremoniales.

Y algo que fascina a muchos viajeros es la decoración de los muros realizados por impresión de guardas en relieve y los motivos eran geométricos, o de aves, u otros animales.
Muchos han considerado a Chan Chan como una ciudad compuesta sólo por edificios monumentales y grandes templos, pero se ha identificado una gran cantidad de viviendas de pobre construcción, a manera de barrios marginales ubicados en la periferia de la ciudad. Difieren completamente, en cuanto a sus características, de las ciudadelas y de los complejos arquitectónicos de élite. Son construcciones que presentan una fuerte aglomeración y sin orden aparente o planificación.

La forma en que Chan Chan se abastecía de agua era a través de más de 140 pozos, donde el 60% estuvo en la zona monumental, y 12% en los barrios residenciales, barrios de elite y barrios marginales. De la antigua Chan Chan se visita particularmente la Ciudadela o grupo Tschudi, uno de los recintos amurallados minuciosamente estudiado por el suizo que lleva su mismo nombre, y el cual fue restaurado y preparado para ser recorrido por los turistas.
fotos eodman
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