
foto JO3P
Una joya arquitectónica que surge en pleno desierto de Thar, construida en arenisca dorada, que le otorga brillantes tonalidades durantes los atardeceres de ese desierto, es por eso que la llaman la Ciudad Dorada.
Jaisalmer se ubica al occidente del Rajasthán, tierra de guerreros y comerciantes nómadas, su atmósfera todavía irradia pillaje, romance y aventura. Fue testigo de un intenso comercio caravanero conectado con la Ruta de la Seda, es por esa razón que aparece fortificada, muy cerca de la conflictiva frontera con Pakistán.
El Thar es un desierto de arena que se extiende hacia el norte y sudoeste del lugar, con dunas que cambian constantemente de tamaño, con lluvia de arena entre mayo y junio, cuando sopla un viento cálido y violento, con temperaturas que pueden llegar a los 45ºC, con escasas lluvias e irregulares. El invierno aparece entre diciembre y febrero, época en que el clima se torna fresco y tonificante, durante el día el termómetro sube hasta los 25ºC, con un sol increíble que brilla en un cielo sin nubes, y durante las noches puede haber heladas además, de que son noches muy frías. ´
El don mas preciado como todo desierto es obviamente el agua que se obtiene de depósitos o pozos, después de los 30 metros de profundidad donde existe una napa subterránea. Rodeada de calizas de color amarillo claro, prolongación de colinas ubicadas al norte de la ciudad, la piedra constituyó para Jaisalmer el elemento básico para construir casas y palacios ricamente labrados.
La ciudad fue fundada en 1.156 d.C por Rao Jasil, príncipe Rajputa perteneciente al clan guerrero que gobernó durante diez siglos el Rajasthán. Considerados los señores feudales de la Edad Media, quienes ocuparon un territorio en permanente disputa. Su poder político era inestable, ya que cuando no peleaban con los invasores, lo hacían entre si; es por esa razón que sólo dominaron pequeños principados. La tribu que pobló el desierto de Thar vino del norte, y este dominio geográfico constituyó su morada por unos mil años. Fueron construidas ciudadelas fortificadas que tuvieron una historia azarosa, hasta la fundación de Jaisalmer.

foto jungle boy
Ésta histórica ciudad esta alojada dentro de un recinto amurallado de 5 km de longitud, y a una altura de 3 a 5 metros, custodiada por un fuerte, uno de los atractivos mas visitados por el turismo, situado a unos 100 metros sobre una colina que domina la ciudad por el lado sur. Con sus torres y baluartes que se elevan a unos 10metros, con tres murallas, siendo la mas importante la que se ubica hacia el exterior.
El acceso es a través de cuatro puertas realizadas con bloques de piedra tallada, cimentadas y cubiertas por un arco. En el interior mientras realizamos nuestro recorrido podremos descubrir cinco palacios, tres templos jainistas, cuatro templos hinduistas, además de preciosas fachadas labradas. También hubo un mercado de granos, el Sadar Mandi, puesto que numerosos mercaderes de zonas lejanas guardaban aquí sus bienes.

foto Pavangupta
En la biblioteca Gyan Bhandar, fundada en el año 1.500, se conserva curiosos manuscritos en hojas de palma o en tablillas de madera, considerados entre los mas antiguos de la India del Norte, los cuales tratan sobre diversos temas en lenguas como sánscrito, malva, pali y otras. Además hay pinturas jainistas de las Escuelas pre-mongolas y rajputas. Durante los siglos XII, XIII y XIV, la ciudadela soporto asedios, en los que se celebraron ritos extraños como el Johar, hombres y mujeres vestidos con sus trajes nupciales, antes que ser capturados por el invasor, encendían piras funerarias y se arrojaban al fuego.
Los siglos XVI y XVII fueron tiempos prósperos, ya que las caravanas de camellos pasaban con diversos artículos por cuyo tránsito la ciudad cobraba tributos a través de su Primer Ministro. Marfiles y sedas, índigo, opio, maderas preciosas, frutas secas y cocos, iban y venían por el desierto. Algunas comunidades jainistas nómadas eligieron el sitio para establecerse, ya que ofrecía aislamiento y tranquilidad. Estos trajeron sus riquezas, edificaron bellos templos y moradas palaciegas, pues permanecían durante la temporada de lluvias. Luego partían y dejaban a sus mujeres hasta el regreso, de modo que la música del desierto y sus canciones, son temas de amor y nostalgia que recuerdan esa época.
Cuando terminó el imperio mongol, comenzó para Jaisalmer la decadencia, pues durante la ocupación británica fue construido el ferrocarril que conecta la región con los puertos de Mumbai y Calcuta. Hubo grandes migraciones de comerciantes con sus familias, la población se desmoronó, sus palacios y mansiones quedaron cerrados, y el mercado de granos paso a ser recuerdo.
En 1.959, cuando ingresó como territorio a India, la ciudad estaba prácticamente desierta. Fue después de 1.971, durante la guerra con Pakistán, que comenzó a tener valor como posición estratégica. Llego el establecimiento de grupos militares, junto a las comisiones de desarrollo para el gas natural y el petróleo, que lleva a cabo prospecciones en la región.
Los habitantes actuales se dedican a la ganadería trashumante, tienen rebaños de ovejas y cabras. También cultivan pequeñas cantidades de trigo y cebada en las depresiones llamadas ranas situadas al norte, y reciben agua para el riego por medio del canal Indira Gandhi, que trae el suministro desde el Pundjab a través del desierto. Los valles pequeños y alargados entre colinas de piedras, y las dunas del desierto, alojan pequeñas presas para aprovechar el agua de lluvia.
El camello es el bien mas preciado como animal de transporte y de carga para el hombre, ya que puede soportar días sin comer, nada mas que con pequeñas porciones de azúcar sin refinar, siendo el desierto su habitad natural. El viajero que llega hasta el Thar, siente de inmediato el encanto que emana de este sitio de coraje y leyenda, además de asombrarse con las obras de arte en piedra arenisca que los artesanos han labrado en Jaisalmer.

foto Day
Caminado por la ciudad se destacan para admirar cinco havelis o casas palaciegas ricamente adornadas con esculturas, balcones, hermosas ventanas esculpidas y fuentes por doquier, con techos labrados y bellas pinturas murales, realizadas entre 1.800 y 1.885 por encargo de la familia Patva, mercaderes de hilos de oro y plata. La Diwan Nathamal fue un regalo del Raja a su Primer Ministro. Tiene una hermosa fachada de tres plantas, y un sótano o zona de depósito. El primer piso luce una hermosa decoración con aves, elefantes, caballos y soldados.
El Palacio de Salim Singh es una maravilla; éste fue otro Primer Ministro que asoló la provincia con impuestos. Amante de las artes, contrató los mejores silavatas o escultores sobre piedra, para realizar una residencia de seis pisos todos tallados y labrados. Además se pueden ver sus treinta y ocho balcones luciendo fuentes empotradas en sus esquinas. Cada ventana tiene una celosía de arenisca que filtra la luz y deja entrar el aire fresco, y en la entrada principal dos elefantes de gran tamaño que custodian la zona.

foto Day
En medio de callejuelas estrechas y vacas sagradas, el laberinto amurallado realmente sorprende al turista con sus hermosas fachadas, sin olvidarnos los exquisitos templos que podemos conocer a lo largo del recorrido.
Al hacer turismo en Jaisalmer, además de conocer su historia, increíbles atractivos, el lago Gadsisar, con numerosos templos interesantes alrededor y una variedad curiosa de animales acuáticos y demás, también esta la posibilidad de realizar paseos en camello a través del desierto permitiendo captar la verdadera esencia de éste mar de arena, a sólo 45 km se localiza Sun Set o Sam Sand Dunes, donde ya no hay vestigios de vegetación y las puestas de sol resultan inolvidables para todo viajero aficionado a las fotografías.

foto Sarahlane
El alojamiento turístico queda fuera de la ciudadela amurallada, con excepción de un antiguo caravansaray restaurado, el Narayan Palace, que ofrece espectáculos musicales durante la alta temporada, de diciembre a mediados de febrero. Jaisalmer es como un espejismo dorado en el desierto de Thar, es como vivir las Mil y Una Noches en la India.
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