
Extendida sobre ambas márgenes del río Elba, surge Dresde (Dresden), que como antigua capital de Sajonia fue sede de príncipes electores y reyes que también lo fueron de la vecina Polonia. Dresde es un destino ideal donde poder hacer turismo cultural en Alemania, ya que cuenta con gran cantidad de museos que alojan valiosas colecciones de arte, varias orquestas famosas y un gran patrimonio arquitectónico. Es una ciudad de alto nivel cultural y artístico a nivel internacional.
Dresde es conocida como “La Florencia Barroca”, debido a su buen clima y a la arquitectura de varios de sus edificios que lucen el estilo barroco, todos ellos construidos por la dinastía Sajona que buscaba ser un imperio, tal es así, que convoco a los mejores arquitectos de esa época, y por medio de un consejo bien estructurado, comenzaron a diagramarse los proyectos que siempre tuvieron en cuenta al entorno circundante de la ciudad.
Pero lamentablemente durante un tenaz bombardeo que sufrió en febrero de 1.945, gran parte de ese patrimonio fue destruido, y durante el periodo comunista poco se hizo por los monumentos destruidos, al menos en la actualidad se verifica un proceso de reciclaje y recuperación de los mismos.

La ciudad de Dresde cuenta con varios atractivos que podemos conocer; entre ellos el Complejo Zwinger o La Ronda, concebido como una fase previa a la construcción de un suntuoso palacio real. Fue utilizado como recinto permanente de fiestas cortesanas en tiempos de Augusto el Fuerte. El predio es de planta cuadrangular cortada en cruz por dos grandes avenidas que dividen a los jardines en cuatro secciones.
El acceso principal es la Puerta de la Corona, llamada así por las cuatro águilas polacas que sostienen la gran corona real en lo alto del conjunto. Algunos estudiosos consideran al Zwinger como un ejemplo del Rococó aplicado a la arquitectura, otros lo ubican en el Barroco Sajón, con fuerte influencia italiana y elementos orientalizantes. Ante todas estas opiniones lo cierto es que es una hermosa obra arquitectónica, construida por el maestro Matheus Poppelmann, quien fue convocado por el rey para su planificación en general, pero las obras escultóricas que embellecen el lugar estuvieron a cargo de Permoser.
Aquí son expuestas las pinturas que integraban las colecciones exhibidas en un edificio construido por Gottfried Semper a mediados del siglo XIX. Dicho patrimonio fue trasladado a la ex U.R.S.S. antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial, eran más de 2.000 obras, en su mayoría parte de la colección de Augusto III. Reunidas hoy en la Pinacoteca de Maestros Antiguos, las más destacadas son “La Madona Sixtina”, de Rafael, “La Venus” por Giorgione y “El Rapto de Gaminedes”, obra de Rembrandt, entre otras. El Palacio Real de líneas neorrenacentistas se interpone entre el Zwinger y otro amplio espacio enmarcado en parte por la Opera y la Iglesia de la Corte. La primera construida en el siglo XIX por Gottfried Semper, es de planta elíptica e incluye elementos renacentistas y barrocos en su ornamentación.
Dada la tradición musical de la ciudad, la Opera Semper se considera como uno de los templos del mundo de los melómanos. La Iglesia de la Corte, es la mayor iglesia de Sajonia, erigida a mediados del siglo XVIII por el italiano Gaetano Chiaveris. Sobre la fachada domina una torre campanario de planta cuadrada dispuesta en pisos escalonados decrecientes, pero el cuerpo central aparece separado de la fachada. El interior es de gran suntuosidad acorde a las líneas barrocas que resaltan el triunfo del catolicismo; en la cripta pueden visitarse las tumbas de 49 soberanos sajones y un relicario con el corazón de Augusto el Fuerte.

Recorriendo el paseo costanero o Terraza Bruhl, llamado por Wagner “El Balcón de Europa”, vamos a encontrar varios edificios importantes, entre ellos el Albertinum, uno de los museos mas importantes de la ciudad, el nombre fue puesto en homenaje al rey Alberto, que en el siglo XIX trasformó el antiguo arsenal en un recinto adecuado para exponer las Colecciones Reales, herencia de la familia, mas el aporte de su propio patrimonio.
Entre las obras de la antigüedad clásica se destacan el “Menade”, obra del genial Scopas, el “Púgil” atribuido a Lisipo y el “Sátiro en Reposo”, llamado Barberini, tal vez obra de Fidias. La escultura que simboliza al museo es el “Zeus de Dresde”. También se exhiben pinturas de escuelas europeas de los siglos XIX y XX incluidos los impresionistas franceses.
La Bóveda Verde (Grunes Gewolbe), es un museo que alberga la colección de joyas reales más valiosa de Europa. Se trata de una colección de orfebrería y manufactura, coleccionada por la antigua dinastía sajona, conformada por marfil, tesoros de ámbar, vasijas de piedras preciosas, estatuas de bronce y joyas, entre otras grandes obras.
Rara vez el Barroco fue elegido por los protestantes, pero aquí existió uno de los mejores ejemplos en la Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche), construida en 1.727 por deseo de Augusto III, el Fuerte. Quedan hoy solamente las ruinas como testimonio del paso de la guerra, aunque hay proyectos de reconstrucción.

Ocupando lo que fueron los renacentistas Establos Reales, se aloja el Museo del Transporte (Johanneum), sobre una de las paredes laterales se destaca una original composición realizada con azulejos de porcelana de manufactura de la vecina ciudad de Meissen, pintados con la escena de una procesión de personajes de la casa real de Wettin.
Estos son sólo algunos de los atractivos turísticos que podremos conocer en Dresde, ciudad del arte y la cultura barroca, además de las excursiones que se realizan a sus alrededores lo cual nos posibilita conocer otros lugares como el jardín zoológico, el Castillo Albrechtsberg, Villa Stockhausen (Lingener Schloss), el Castillo Eckberg y otros.
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