2008
Conociendo Estambul: la Turquía Europea
La que fuera Constantinopla, hoy Istambul en idioma turco, sin lugar a dudas está entre las ciudades que llama la atención y sorprende a los viajeros, ya sea por su historia, por albergar extraordinarios monumentos de la época bizantina, un destino con sus encantos culturales y étnicos. Poseedora de valiosas zonas históricas las cuales fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
foto alior
Estambul, la ciudad más grande de la Turquía Europea, se desarrolla sobre ambas costas del estrecho de Bósforo, muy cerca de su conexión con el mar de Mármara. El llamado Puente del Bósforo que tiene más de 1 km de largo, y el nuevo puente Fatih Sultán Mehmet, la conectan con los barrios ubicados en el sector asiático. El Aeropuerto Internacional Ataturk se localiza a unos 24 km hacia el oeste del centro urbano.
La ciudad se levanta en una zona de relieve ondulado, con colinas y cerros bajos separados por valles amplios. El sector europeo está recorrido por un brazo de mar llamado el Cuerno de Oro, cruzado por puentes que unen el área más antigua protegida por la UNESCO desde 1.985 con el resto de los barrios.
Las condiciones climáticas son de tipo mediterráneo pero con cierta influencia continental, es decir veranos secos y calurosos, con una media de 24ºC, los inviernos son fríos con temperaturas promedios de 5ºC, donde suelen registrarse nevadas y es la estación lluviosa, con caídas de 700mm anuales.
Según su historia, un resumen de ésta; hacia el siglo VII a.C, en éste lugar los griegos establecieron una colonia llamada Bizancio. A lo largo de su agitada historia sufrió sucesivas destrucciones y reconstrucciones hasta que en el siglo IV d.C, el emperador romano Constantino el Grande, comprendiendo las ventajas político-económicas de ésta ubicación geográfica fundó aquí Constantinopla. Con el tiempo se transformó en la gran urbe del Imperio Romano de Oriente del que fue su capital, y durante varios siglos, constituyó un poderoso centro de dispersión cultural y religiosa hacia las regiones vecinas y su influencia llegó a otras más distantes.
Durante el año 1.453 cayó en poder de los turcos-otomanos al mando de Mohammad II y se convirtió en la capital del Imperio Otomano. Ésta entidad política fue extendiéndose y toda la península Balcánica cayó bajo su dominio. El poderoso sultán Soliman el Magnífico llegó hasta Viena, logró sitiarla pero no consiguió que se rindiese. Simultáneamente, en el mar Mediterráneo los piratas turcos asolaban las costas. Hacia el siglo XVII comenzó la decadencia del poder romano y el imperio comenzó a desintegrarse.
Durante la llamada Guerra de los Balcanes, los países de la región se aliaron entre sí y formaron un bloque ofensivo contra los turcos, aunque también para frenar la expansión austriaca sobre la península balcánica, el territorio de Turquía europea se redujo a su tamaño actual como resultado de la derrota sufrida entre 1.912 y 1.913. Luego como consecuencia de la Primera Guerra Mundial en 1.920, se produjo la Revolución Nacional Turca liderada por Mustafá Kemal, posteriormente llamado Kemal Ataturk. Ataturk, primer presidente del nuevo régimen instaurado y al parecer muy querido ya que está por todas partes de la ciudad y no es para menos, fue quien introdujo grandes reformas en todos los ordenes y el país fue pasando por una transformación si precedentes que lo orientó hacia Occidente.
Entre sus atractivos turísticos podemos encontrar el famoso Cuerno de Oro (Haliç) muy recorrido por el turismo, la Plaza Sultán Ahmet, de planta cuadrangular con jardines rodeada de importantes edificios, la Basílica de Santa Sofía, una exquisita obra del emperador Justiniano, la increíble y monumental Mezquita Azul que impacta a todo viajero que recorre la ciudad, el lugar donde se ubicaba el antiguo Hipódromo de Constantinopla, y del cual sólo queda el piso, que conforma una gigantesca plaza alargada en cuyo eje central se ubica el obelisco de Tutmosis II traído desde el templo de Karnak, Egipto, por el emperador Teodosio, la Columna de las Serpientes proveniente de Grecia, y la columna de Constantino, obelisco romano construido en ladrillo y revestido en bronce.
Otro de los tantos lugares por visitar, la Cisterna Yerebatan Sarayi ubicada cerca de la iglesia Santa Sofía. El lugar es un deposito subterráneo de agua construido por los romanos durante el siglo V para abastecer de agua potable al palacio imperial. Sus dimensiones son realmente llamativas, unos 140 metros por 70 metros, y 336 columnas que sostienen la bóveda con cúpulas semiesféricas realizada en ladrillos.
El Palacio Topkapi, un gran monumento civil del periodo turco, imperdible el Gran Bazar o Bazar Cubierto Kapali Carsi, un enorme espacio techado donde se vende todo tipo de productos locales como objetos de bronce, telas, sedas, calzado, joyas, etc. Con sus 18 puertas de acceso, 35 calles estrechas por donde circula una multitud rumorosa y colorida, mas de 4.000 locales organizados alrededor de plazoletas interiores, además de lugares que venden comidas típicas y pequeños bares donde sirven los tradicionales tés perfumados con flores y el café preparado a la turca, es decir con borra muy fina; el Bazar Egipcio o de las Especias.
Entre los innumerables templos musulmanes que posee la ciudad se destaca la Mezquita de Solimán el Magnífico, construida entre 1.550y 1557. De la época romana podemos conocer el acueducto de Valente, del cual se conservan 900 metros y era uno de los que abastecía de agua a la Cisterna Yerebatan. La ciudad de Estambul también conserva parte de la línea de las antiguas murallas que suman más de 7 km desde el Cuerno de Oro hasta el Mar de Mármara. Durante la ocupación otomana, la mayoría de las iglesias bizantinas fueron transformadas en mezquitas, tal como sucedió con San Juan Bautista, Santa Teodosia, Santa Irene entre otras.
La Basílica de San Salvador in Cora, en turco Kariye Kamii, fue la capilla de un monasterio que también sufrió la influencia otomana; siendo en la actualidad un museo que aloja magníficos tesoros artísticos de la época bizantina, sobre todo los mosaicos que tapizan sus paredes y los frescos que complementan su decoración.
Al cruzar el Cuerno de Oro, nos adentramos a los barrios de Pera y Gálata que fueron enclaves muy ricos y poderosos durante la Edad Media. Éstos nacieron como asentamiento de mercaderes tanto genoveses como venecianos y estaban rodeados por murallas de las que aún quedan restos en el Castillo de las Siete Torres, destacándose la Torre de Gálata, desde donde podremos tener una maravillosa vista panorámica de la ciudad y sus alrededores.
Hacia el norte se desarrollan zonas de urbanización más moderna y donde se encuentran la mayoría de hoteles de las cadenas internacionales.
Merece una visita el Palacio Dolmabahce que fue el primer palacio de estilo europeo en Estambul, construido por el sultán Abd-ul-Mejid I entre los años 1.842 y 1853. Posee importantes Salas de Estado y aloja al Museo de Bellas Artes y al Museo de Marina.
Al hacer turismo en Estambul, también podemos aprovechar distintas excursiones que se realizan a varias playas localizadas cerca de la ciudad como Atakoy, Yesilkoy, Florya ubicadas sobre la costa europea del Mar de Mármara. Y sobre la costa asiática Moda, Fenerbahçe, Caddebostan y Suadiye. Sobre el Mar Negro Kilyos y Sile.
Otras excursiones que se realizan y que entusiasman a muchos viajeros son los paseos náuticos por el Estrecho del Bósforo, las Islas de los Príncipes con bosques y playas. Algo mas alejada se encuentra Tarabya, un popular centro de descanso estival sobre el Bósforo y de carácter termal, cuyas aguas poseen propiedades terapéuticas y que ya eran utilizadas con fines curativos desde la época griega.






























