2008
Parque Nacional Uluru Kata Tjuta en Australia

El Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta se encuentra ubicado en el Territorio del Norte de Australia, a unos 1.431 km al sur de Darwin y a unos 440 km hacia el suroeste de Alice Springs. Este magnífico entorno natural fue declarado por la UNESCO en 1.987 como Patrimonio Natural de la Humanidad.
En 1.974, la Administración del Territorio del Norte designó con este nombre de procedencia aborigen, una extensión de 1.326 km2 ocupados por una árida meseta esteparia, en medio de la cual emergen los montes Olga o Kata Tjuta de 546 metros, y un monolito gigantesco, las Ayers Rock, una formación rocosa con un espectacular color rojizo, con unos 350 metros de altura, 9 km de contorno y adopta una forma alargada de 3,7 km por 2,4 km de ancho. Los nativos la identificaron con el viejo apelativo Uluru, considerada como la gran roca sagrada, el santuario del tiempo del sueño.
A este monumento natural se le calcula una antigüedad superior a los 500 millones de años. Cuando todo era una zona muy vasta invadida por el mar, recibió una gran carga de arena, el acontecer geológico posterior y las transformaciones climáticas sufridas por el terreno, derivó en la formación de una arenisca rica en feldespatos y mica, luego, movimientos de ascenso originaron una zona montañosa que la erosión fue devastando. El área quedo arrasada, pero las Ayers Rock opusieron resistencia, igual que las Olgas. Quedaron ahí, en medio de un desierto de arena roja poblado de matorrales espinosos.

Ayers Rock
Ayers Rock surge como un coloso de paredes casi lisas y cima aplanada, alcanzando en algunas partes una inclinación de 80°. En el verano austral, el desierto central soporta en algunos lugares hasta 50° C de máxima cuando el sol cae a pleno, junto a violentas tempestades de polvo; las lluvias son exiguas, totalizando en el año unos 120 mm con un alto índice de evaporación. Ayers Rock guarda un pozo de agua, Nelly’s Hole, un verdadero tesoro en medio del calcinante desierto australiano, donde acude la abundante fauna de la región; y su existencia debió ayudar a los aborígenes cazadores a soportar las largas sequías.
Es lógico presumir que el sitio se haya transformado en un lugar mágico, asociado al mundo curioso de los espíritus y el tiempo del sueño; lo cierto es que ha recibido una gran cantidad de pinturas rupestres y grabados, que suponen a los antepasados como los creadores del entorno. Actualmente, mas de 80 grupos de aborígenes viven en la zona, practican el nómadeo, y el fuego controlado que mejora los pastizales. Junto a los guardaparques, son los custodios de la riqueza cultural de Uluru.

El Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta protege además la enorme variedad de vida que exhibe el desierto y sus múltiples adaptaciones. Entre la vegetación se puede encontrar milga, acacias achaparradas, hierba puercoespin, eucaliptos, ficus y demás. Con respecto a la fauna que puebla este enorme espacio convertido en reserva, sería interminable enumerarla, pero a modo de ejemplo podemos encontrar marsupiales grandes, como el canguro rojo y el ualarú euro; también los pequeños, como el canguro rata y el topo marsupial.
Es aquí donde el viajero puede fotografiar los grandes grupos de canguros rojos y observar sus larguísimos saltos, una estampa visual por demás emblemática de Australia. En Uluru también hay reptiles y víboras, entre ellas la serpiente de las rocas y la marrón real. El parque está en la ruta que siguen las numerosas bandadas de aves que migran hacia el norte o el sur, de modo que durante la época de lluvia se pueden encontrar cacatúas de las ninfas que son exclusivas de Australia, también se encuentran loros y periquitos. El emú, un gran corredor, resulta muy fácil de verlo, ya que el lugar es ideal para su dieta donde puede encontrar semillas, hierbas, hojas, frutos e insectos. En la zona también se pueden ver aves rapaces como el águila audaz que planea por los cielos.
Para aquellos viajeros amantes de la observación de vida de los desiertos, Uluru reserva grandes sorpresas, como la existencia de ranas que pasan gran parte del año enterradas esperando las lluvias. Otra sorpresa son las diversas especies de camarones que viven en las grietas de las laderas de Ayers Rock y en las charcas.
En Uluru también se encuentra presente el temido dingo, y una fauna exótica introducida por el hombre, muy bien adaptada a las duras condiciones del ambiente del ambiente, como conejos, zorros rojos, ratones y camellos traídos desde Afganistán, los cuales fueron de gran ayuda para trasladarse en las áridas tierras de Australia central. Fácilmente domesticable, el dromedario, es capaz de trasladar hasta la mitad de su propio peso. Cuando el nudo de comunicaciones fue progresando en la zona, muchos de estos camellos se volvieron silvestres y otros son criados por establecimientos para trasladar a los viajeros en paseos turísticos que se realizan por la zona.

Montes Olga
A unos 36 km de Ayers Rock se encuentran localizados los montes Olga, una serie de numerosas elevaciones de areniscas, que el agua ha ido tallando a través de millones de años; donde podemos encontrar profundos desfiladeros, pequeños cañones hundidos entre las rocas, con infinitos motivos y caprichosas formas, siendo un destino perfecto para un safari fotográfico.
El Parque Nacional Uluru, ofrece numerosas formas de alojamiento, desde diversas zonas para acampar, hasta lujosos hoteles. Las actividades turísticas llevadas a cabo en Uluru son variadas. Existen viajes programados con asistencia especifica de botánica y o zoólogos, con guías especializados y a veces aborígenes del parque, quienes brindan información acerca de las cavernas y sus tesoros arqueológicos. También es posible ascender a la cima del monolito por una senda montañosa denominada Climb, ayudados por guías y una cadena que asiste a manera de pasamanos; sin embargo hay que aclarar que su acceso presenta grietas peligrosas, por lo que muchos viajeros suelen renunciar a esta actividad antes de llegar al objetivo.

A la observación de canguros, emús, reptiles y cavernas, se suma la del coloso Ayers Rock de arenisca que cambia de colores según las horas del día; donde al comenzar la aurora nos ofrece un magnífico paisaje color rosado, luego un color naranja ardiente, y rojo intenso al caer el atardecer; y durante el anochecer, surge como una masa pétrea casi azul. A cualquier hora emana una majestuosa dignidad, con su atmósfera que resulta cautivante, misteriosa, como si el gigante del desierto guardase un poder oculto. No en vano éste fue un sitio sagrado desde los tiempos más remotos.
Sin duda, el Parque Nacional Uluru resulta un destino turístico de enorme interés en el rojo corazón de Australia. Australia, tan inmensa e ignota, cautivante por su naturaleza y las extrañas formas de vida que aloja, colma las expectativas de todo viajero, porque aún al mas experimentado, logrará sorprenderlo. Ése es su secreto.



























