
Durante un viaje a Nueva York, la famosísima Estatua de la Libertad, es uno de los atractivos turísticos claves para visitar en esta ciudad. Pero, lamentablemente desde aquel atentado del 11 de septiembre de 2001 permanecía cerrada a las visitas, hasta que por fin está nuevamente abierta al público.
Luego de permanecer cerrada durante 8 años por motivos de seguridad, las autoridades estadounidenses empezaron a permitir el acceso de forma gradual primero a la isla, luego a las tiendas en la parte baja de la estatua, hasta que finalmente ya se puede subir a la corona desde donde podemos tener unas impactantes vistas de Nueva York y su entorno.
La Estatua de la Libertad emplazada en la Isla de la Libertad a la cual se accede a través de ferrys que salen desde Battery Park, se eleva majestuosa sobre un pedestal sosteniendo una antorcha para iluminar al mundo. Todo el conjunto mide unos 91 metros de altura y fue una donación del gobierno de Francia al conmemorarse un siglo de la independencia de Estados Unidos.
Su escultor fue el alsaciano Frederic Auguste Bartholdi, quien trabajó las piezas de cobre sobre un armazón de hierro diseñado por Gustavo Eiffel en Paris. Ubicada en un lugar estratégico, la Estatua de la Libertad se convirtió en el símbolo del sueño americano.
A este famoso monumento se sube en ascensor hasta la balaustrada del pedestal, luego, por la escalera, hasta la corona, desde donde se puede disfrutar de un magnífico panorama de Nueva York.








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