Muchas veces nos molesta cuando los graffiteros utilizan ciertas superficies donde expresarse, como casas, edificios, monumentos, etc, porque estropean un lugar que se desea cuidar. Pero cuando sus obras son bonitas, realmente nos impresiona, y sobre todo cuando son plasmadas sobre grandes superficies porque se aprecian mejor.
Caminando por cualquier ciudad siempre encontramos alguna obra de estos artistas urbanos, y ahora la Tate Modern Gallery de Londres, ha puesto sus muros a disposición de los artistas del aerosol. Es así que hasta el 25 de agosto, quienes paseen por la zona del museo podrán ver seis pinturas de 50 metros de altura cada una, cubriendo la mayor parte de la fachada de la Tate Modern.
Los murales van desde lo abstracto a lo surrealista, pasando por lo psicodélico y la denuncia social más directa, algo que ha caracterizado históricamente al trabajo de los “graffiteros”.
Vía: Revista Cultural Ñ









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