
La Torre de Hércules es una torre y faro de 68 metros de altura que fue construido por los romanos como faro de navegación en el siglo I d. C, en la península de la ciudad de La Coruña, en Galicia, noroeste de España. Este monumento histórico se destaca por ser el único faro romano y el más antiguo del mundo en funcionamiento.
Muchos dicen que la Torre de Hércules, poseedor de una gran historia, mitos y leyendas entretejidas en su entorno, no está en La Coruña, sino que La Coruña está en la Torre de Hércules. Este pensamiento quizás se deba a que muchas ciudades fueron creadas entorno a un faro, y La Coruña no queda al margen de esto, ya que la ciudad nació y creció en torno al faro construido por los romanos para intentar superar su secular miedo a internarse en ese inmenso mar que significaba para ellos el Finis Terrae, el Fin de la Tierra.
Entre varias de sus leyendas relacionadas con su construcción, cuenta que una vez Hércules llegó en barca a las costas que rodean actualmente la Torre, y que fue precisamente allí el lugar donde enterró la cabeza del gigante Gerión, después de vencerlo en combate. Se cuenta que Gerión era perseguido por Hércules por haber deshonrado a su hermana; que viajó desde la costa gaditana subiendo el atlántico, hasta llegar a un terreno abrupto donde pasó la noche escondido en una cueva. Hércules no cesó en la búsqueda y lo encontró dormitando. Lo despertó y se batieron en una lucha a muerte de la que Hércules resultó vencedor. Para conmemorar su victoria el héroe mandó construir una torre y ordenó tallar en el faro los nombres de las personas que admiraran su obra. La primera mujer se llamó Crunna, y así fue como nació la ciudad de Coruña.

Se cree que el Faro perdió posiblemente su uso marítimo durante la Edad Media al convertirse en fortificación. Tuvo que esperar hasta el siglo XVII, cuando el Duque de Uceda encargó su restauración arquitectónica al arquitecto Amaro Antune, quien construyó una escalera de madera que atravesaba las bóvedas hasta la parte superior, donde se sitúan dos pequeñas torres para soportar los fanales. Luego, durante el reinado de Carlos IV se realizó su completa reconstrucción.
La Torre de Hércules de estilo neoclásico, antes de su reconstrucción presentaba un cuerpo prismático con base cuadrada, en el exterior lucia un muro de piedra con dos puertas en la parte baja y ventanas asimétricas que la recorrían hasta el piso superior, y una mordiente helicoidal que llegaba hasta la parte superior. En su interior conservaba la vieja estructura romana, pero con escaleras de madera que pertenecían a la restauración de edificio, armonizándola en su decoración con marcos superiores de puertas y ventanas.








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