1-Acrópolis de Atenas, Grecia

Acrópolis de Atenas
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1.987, sin dudas es un lugar especial para el turismo cultural y arqueológico. La Acrópolis de Atenas coronada por el Partenón, se alza como un centinela por encima de Atenas, y es visible desde prácticamente todos los puntos de la ciudad. Sus colosales edificios estaban fastuosamente decorados, y sus gigantescas estatuas se elaboraron bien en bronce, bien en mármol chapado en oro y con incrustaciones de piedras preciosas.
La fría grandeza del mármol desnudo, ahora en ruinas, sigue cortando la respiración. Junto al Partenón, insuperable por su gracia y armonía, se halla el Erecteón, reconocible de inmediato debido a sus más que fotografiadas cariátides, las seis doncellas que ocupan el lugar de las columnas. El teatro de Dionisios, donde los ciudadanos se alternaban en el coro de las tragedias griegas, se encuentra en la ladera sur de la Acrópolis.
2-Venecia, Italia

Vista panorámica de Venecia
Fundada en el siglo V, esta ciudad lacustre comprende 118 islotes. En el siglo X se convirtió en una gran potencia marítima. Venecia es, en su conjunto, una obra maestra de la arquitectura y hasta los más pequeños de sus monumentos albergan obras de los más grandes artistas de todos los tiempos, como Giorgione, Tiziano, Veronés y el Tintoretto, entre otros. La ciudad de Venecia es única por sus canales. Ha sido realmente concebida para el ser humano; es peatonal, prácticamente no circulan automóviles, y las seductoras y estrechas callejuelas sustituyen a las transitadas avenidas urbanas.
La armoniosa arquitectura de la urbe, con sus callados muros y sus tentadores balcones con sus rendijas y ventanas reflejando destellos del agua, parece haber surgido uniformemente entre los siglos XII y XVI. Las oscuras callejuelas desembocan repentinamente en alguna plaza soleada con alguna iglesia o cruzan las miríadas de canales de la ciudad por alguno de sus innumerables puentecillos. La atmósfera que se respira en Venecia es realmente mágica y festiva
3-Florencia, Italia

Panorámica de Florencia
Florencia es una ciudad renacentista famosa por su arte y arquitectura. En ella encontraran historia y cultura por todos los rincones, escondidas entre las numerosas plazas, las hermosas iglesias y los fascinantes museos de la ciudad. La espectacular galería Uffizi acoge las obras de maestros de la talla de Tiziano, Botticelli, Miguel Ángel y Da Vinci. Un atractivo turístico imperdible es el Duomo o Catedral, símbolo de Florencia. También resultan fantásticas las puestas de sol sobre el río Arno.
4-Casco Antiguo de Jerusalén y sus muros, Israel

Sector antiguo de Jerusalén
Pocos lugares inspiran tanta pasión como Jerusalén. Su significado para judíos, cristianos y musulmanes aún perdura. Las visitas más señaladas de la capital israelí incluyen el casco antiguo, la Basílica del Santo Sepulcro, la Vía Dolorosa, el Muro de las Lamentaciones y la Cúpula de la Roca, el tercer santuario más importante del Islam.
El casco antiguo de Jerusalén declarado Patrimonio de la Humanidad en 1.981, puede ser recorrido fácilmente a pie, disfrutando de cada uno de sus históricos rincones. Lejos de los monumentos religiosos se encuentran clubes de jazz, restaurantes vanguardistas, cines de autor y teatros que se encargan del ocio de los 725.000 habitantes de Jerusalén y su constante afluencia de turistas.
5-Templos de Angkor, Camboya

Templo de Angkor
La mayor atracción turística de Camboya se focaliza en los reconocidos templos de Angkor. Se trata de un conjunto de unas cien pagodas, construidas entre los siglos IX y XIII para glorificar una sucesión de reyes jemeres. Representan los vestigios sagrados de lo que llegó a ser en su momento un gran centro administrativo y religioso. La mayor parte de la urbe fue abandonada en el siglo XV, y los templos fueron engullidos gradualmente por el bosque.
A finales del siglo XIX, el enclave se convirtió en fuente de interés para los eruditos tras la publicación de la obra Voyage à Siam et dans le Cambodge, del naturalista francés Henri Mouhot. En la actualidad siguen efectuándose grandes esfuerzos para eliminar la vegetación que amenazaba con destruir completamente los edificios, junto con las tareas de restauración








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