Meteora y sus monasterios ortodoxos, Grecia
Los Monasterios de Metora se muestran altivos, como suspendidos en el aire, ubicados al norte de Grecia sobre la llanura de Tesalia.

La llanura de Tesalia surge rodeada por las elevaciones de la Cordillera del Pindo con el macizo del Olimpo, Pelion y Ossa, entre otros. En el área de contacto entre la llanura y el piedemonte, al oeste de Tesalia, aparece un fenómeno geomorfológico de aspecto poco común de lo que estamos habituados a ver; son 24 bloques de rocas perpendiculares profundamente modelados por los agentes exógenos, y estas rocas fueron elegidas como refugio de paz y meditación por monjes bizantinos de fe ortodoxa, a los que se debe el surgimiento de la ciudad de Meteora, punto de partida del Circuito de los Monasterios.
El paisaje que nos ofrece Meteora, Patrimonio de la Humanidad por la U.N.E.S.C.O desde 1.988, está conformado por pináculos rocosos de fuerte verticalidad y que sirven de soporte a este grupo de monasterios, que sin lugar a dudas constituyen el principal atractivo turístico de la Grecia Central.
Según cuenta la historia estos monjes perseguidos y disconformes durante el periodo Bizantino y más aún en el Otomano, llegaron a esta región en busca de paz y sosiego; un lugar alejado del mundo donde la oración y meditación los acercara más a Dios. El siglo XI es testigo de la primera expansión de los monasterios, aunque también podría mencionar la utilización en forma lenta y paulatina, de las grutas naturales por parte de los eremitas/ermitaños.
Durante los días domingos y de festividad religiosa, la mayoría de los monjes se reúnen a celebrar misa en Doupiani, cerca de Kastraki; esto obligó a ampliar sus instalaciones en especial los claustros. El Gran Meteorón fue fundado en Platis Litos por el monje Athanasius entre 1.356 y 1.372, imponiendo estrictas reglas y disposiciones que prohibían el acceso a las mujeres. La visita al mayor de los monasterios incluye el característico y tradicional ascenso por medio de canastos sostenidos por cuerdas y poleas; pero ha no temer, ya que este sistema ha sido reemplazado por una singular y fatigosa escalera cavada en la roca viva y que consiste en 115 escalones. Y seguro que los miedosos preferimos esta cantidad de escalones a tener que subir mediante canastos y donde uno no sabe que tanto aguantaran esas sogas.
La Iglesia de la Transfiguración con sus frescos y cúpula dodecagonal son fantásticos, como lo es la magnífica cordillera del Pindo y su contacto con la mística Tesalia, ofrecen el marco adecuado a tan importante centro de meditación.
Durante el Renacimiento se produjo un período de preponderancia monacal y que luego comenzó a decaer, de manera que de los 24 monasterios que fueron construidos en esta zona, subsisten habitados por monjes sólo 5 de ellos.
El recorrido de los monasterios comienza a partir de Kalambaka abarcando unos 21 km, donde encontraremos el Monasterio de San Nicolás, con pinturas murales efectuadas en 1.525, obra de Theofanes, el Cretense. El Monasterio Roussanou, posiblemente del 1.288, también con frescos de la escuela Cretense que constituyen su magnifico patrimonio. Fue el monje Dometius quien inicio la creación de Agia Trias que surge sobre un fantástico pináculo y donde se ubica una escalera con 140 peldaños que nos permiten el acceso.

El Monasterio Varlaam fue construido por el interés de dos hermanos acaudalados, Teofanes y Nectario, y para poder visitar y conocer las maravillosas obras como son los frescos de Franco Castellano, tenemos que subir por sus escaleras compuesta por 195 peldaños, todo un record en ejercicio.
Seguramente no es para cualquiera semejante ejercicio, pero el conocer aunque sea sólo uno de estos monasterios y desde donde tener una maravillosa vista de la región, de su paisaje, como si fuésemos águilas poder observar desde allí de lo alto más que agradecidos. Un increíble lugar para hacer turismo en Grecia.



















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