En Walachia, Rumania, podemos encontrar este fascinante atractivo, el Monasterio de Horezu considerado como la obra maestra del estilo Brancovano.
Fue fundado por el príncipe Constantin Brancovan en el año 1.690. A lo largo de su historia sufrió importantes daños causados por la guerra, la cual dejó sus huellas en partes de su construcción. Por suerte, entre los siglos XVIII y XIX, las restauraciones que se realizaron le devolvieron su majestuosidad original, pero también modificaron algunas líneas. La fachada y la arquitectura interior ya no son las primeras, aunque conservan el aspecto solemne y puro de antaño.
Durante el siglo XVIII, la escuela de pintores que se estableció aquí cobró fama en toda la región de los Balcanes, dejando sus huellas que pueden apreciarse en los murales que adornan las paredes del monasterio.
El equilibrio y la pureza de la arquitectura de este monumento son una de las razones principales por las que resulta tan prestigioso y preciado. Además, su decoración escultórica y las pinturas religiosas son un verdadero tesoro del arte sacro. El Monasterio de Horezu declarado Patrimonio de la Humanidad en 1.993, está entre los atractivos turísticos mas visitados de Rumania.
Vía: Sobreturismo









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