
A unos 30 km al oeste de San Petesburgo, Rusia, y a orillas del Golfo de Finlandia, se localiza la ciudad de Petrodvoretz, importante destino turístico que alberga un gran complejo de más de veinte hermosos palacios, magníficas fuentes, lagos y pabellones dispersos en medio de 800 hectáreas de increíble paisaje arquitectónico histórico ruso.
En Petrodvoretz o Petergof, Pedro I tenía su “Mon Plaiser”, su residencia personal de tipo holandés donde descansaba durante el verano. El mismo ha llegado hasta nuestros días en perfecto estado de conservación, en especial sus interiores desbordantes de riquezas que contrastan con la aparente sencillez exterior, revestidos en madera y una interesante colección de cuadros flamencos.
Cuando el Zar visitó Versalles decidió construir algo parecido a orillas del Báltico. Así nació el Gran Palacio de Verano de Petrodvoretz, inmensa y suntuosa residencia real construida en el siglo XVIII por el arquitecto francés Alejandro Leblon y ampliado posteriormente por Rastrelli, siguiendo los lineamientos del barroco francés.
El Palacio de Petrodvoretz está rodeado por bellísimos parques y jardines de diseño también francés, con cientos de surtidores de agua en varias decenas de asombrosas fuentes, originales y artísticas.
La Avenida de las Fuentes constituye la entrada de honor y conecta al Palacio Petergof con el Mar Báltico. Se inicia en una importante cascada que se derrama en una fuente oval ornamentada con bellas esculturas doradas diseñadas por el mismo Zar. Desde aquí parte un canal que va salvando suaves desniveles hasta desembocar mansamente en el Golfo de Finlandia.
foto Sitomon








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