
Terrazas escalonadas con viñedos en el Palacio Sans Souci
Hablar de esta ciudad, es hablar del máximo esplendor artístico de Alemania, en donde los soberanos de Prusia construyeron sus residencias mas hermosas entre los siglos XVIII y XIX.
La ciudad de Potsdam se ubica a unos 26 Km. al sudoeste de Berlín, fue la antigua residencia de los reyes de Prusia, por eso esta localidad está embellecida con hermosos monumentos y palacios como el antiguo Ayuntamiento, las Caballerizas Reales (hoy sede del Museo de Cinematografía), la Puerta de la Ciudad, numerosas casas burguesas y la Iglesia de San Nicolás de estilo renacentista, obra del arquitecto berlines Schinkel.

Palacio Real de Sans Souci
Pero lo mas atractivo para visitar es alguno de los numerosos castillos-palacios que fueron construidos allí, como el Palacio Real de Sans Souci (Schloss). Este edificio fue la residencia de verano predilecta de Federico II “el Grande”, durante su reinado en el siglo XVIII. Es una especie de palacio de ensueño creado por el propio rey y que su arquitecto Von Knobelsdorff hizo realidad.
Presenta una sola estructura de casi 100 metros de largo, coronada en el centro por una cúpula que lleva su nombre en letras de oro “Sans Souci”. Una majestuosa escalera acompañada por seis terrazas escalonadas plantadas con viñedos, desciende hasta un enorme estanque rodeado por el Parque Real de Sans Souci. Es el “Versailles” de los Hohenzollern, un triunfo del Rococó Francés en Alemania.
El parque abarca unas 290 hectáreas y está adornado con fuentes, terrazas y esculturas. Otros pabellones como la Casa China del Té, refleja la atracción que había por este tipo de detalles en aquella época. La misma está acompañada por esculturas doradas de músicos chinos y un grupo bebiendo té, y varias palmeras doradas cumplen la función de columnas.

Palacio Nuevo
El Palacio Nuevo (Neues Palais), ubicado en el lado occidental del Parque Real de Sans Souci, fue la segunda residencia de la corte. Se trata de un enorme edificio de líneas Neorrenacentistas Tardías, decorado con pilastras corintias. Está coronado por una inmensa y bella cúpula, mientras que sus fachadas están constituidas por ladrillo visto decorativo, con ornamentaciones en blanco, acompañando al conjunto una gran cantidad de esculturas.
Entre las Salas de Estado que se visitan la que más impacta al viajero, es la denominada Sala Grutesca, en la que luego de las reformas del siglo XIX, efectuadas sobre la estructura original contabilizaban una inmensa cantidad y variedad de caracoles, 20.000 diferentes minerales, fósiles auténticos, piedras preciosas, maderas petrificadas y abundancia de mármoles. Estos elementos combinados con barrocas fuentes de mármol constituyen este salón, a la manera en que los pompeyanos concebían la elaboración de grutas artificiales.
Otra de las construcciones a las que falta el proceso de restauración pero que sobresale por su pureza y elegancia arquitectónica, es el Palacio de Charlottenhof, realizado para residencia veraniega de la pareja heredera. Se trata de un edificio que sigue los principios del Renacimiento Toscano, con su fachada compuesta de arcos de triunfo, nichos, esculturas y miradores.
Pero Potsdam no es solo bellos palacios, también es un destino muy importante en lo que se refiere a cinematografía, puesto que la ciudad es símbolo para la historia del cine alemán. Los estudios de Potsdam-Babelsberg vieron como Fritz Lang y Fritz Murnau rodaban largometrajes inolvidables como “Fausto” o “Los Nibelungos” en los años veinte en el siglo pasado. Marlene Dietrich protagonizó aquí la famosa película “El ángel azul”.
Por lo tanto, para aquellos amantes del cine, Potsdam es una visita obligada. El museo de cinematografía alberga la historia del cine alemán y el que quiera mirar entre bambalinas y decorados no tiene más que acercarse al parque fílmico de Babelsberg que ofrece shows con especialistas y otras atracciones. Hoy en día vuelven a rodarse películas alemanas “made in Babelsberg”.

Parque Real de Sans Souci
Dado que gran parte de los centros históricos y culturales en Potsdam y sus alrededores se encuentran junto a lagos y superficies verdes, los amantes de la naturaleza y los deportes náuticos tienen su cita aquí. La ciudad misma cuenta con gran variedad de cafés y restaurantes, muchas tiendas y tabernas. Además, aprovechando que Potsdam está a unos 45 minutos en tren de Berlín, muchos turistas se pierden en la interminable vida nocturna de la capital.
fotos Wolfgang Staudt








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