
En cuanto a la gastronomía, algo tan importante en todo viaje que realizamos a cualquier destino turístico, la tradicional cocina checa y morava, nutritiva y muy sabrosa puede resultar sorprendente para un extranjero. Ya que podemos encontrar en los menúes de restaurantes de todas las categorías, junto con platos de cocina internacional. El típico plato nacional es la carne de cerdo asada con repollo guisado, con una guarnición especial checa: los bollos de harina llamados “knedlik”, éstos bollos se sirven con salsas de todo tipo, la mas utilizada es una salsa especial de nata que acompaña el solomillo preparado al estilo de carne de caza. También es frecuente el gulash.
En la cocina checa no faltan las aves asadas, los bistecs y el queso rebozado y frito, la carne de caza y el pescado de agua dulce, ni tampoco los dulces, que presentan una gran variedad. La bebida preferida de los checos es la cerveza, que se sirve en todas partes y a precios bajos. También los vinos checos y moravos, sobre todo los blancos, son apreciados por su buena calidad. Una conocida región vitivinícola es Moravia del Sur, donde se prepara también un tradicional aguardiente de ciruelas. Por último, cabe destacar otra especialidad checa, el licor de hierbas “Becherovka” que se produce en el balneario de Karlovy Vary, en Bohemia del Oeste.
foto Wikipedia








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