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Madrid: ¿Qué atractivos podemos visitar en Madrid?

Continuando con Madrid, en ésta ciudad realmente hay mucho para ver y hacer, pero seguramente más de un viajero se habrá preguntado ¿Qué atractivos se pueden conocer  en Madrid?. Como la lista es extensa, voy a hablar de algunos de ellos, donde el sector denominado Madrid Viejo, conserva uno de los cascos históricos más importantes entre las grandes ciudades europeas.

Plaza Mayor: foto Adri Herreros

Y como todo recorrido generalmente comienza en su plaza central, en esta zona encontramos la Plaza Mayor, creada en 1.619, y que nos hace recordar a las plazas secas tan comunes en Italia. Es una plaza porticada con planta rectangular, de más de 100 metros de largo y más de 90 metros de ancho, está completamente rodeada por edificios de viviendas de tres plantas, con gran cantidad de balcones que dan a la plaza. En su centro podremos ver la estatua de Felipe III, dominando la zona. En esta plaza actuó la Inquisición, se eligieron soberanos y además, se llevaron a cabo importantes corridas de toros.

Hoy día la Plaza Mayor, es un centro de paseo turístico con bares y tabernas bajo los pórticos, que impregnan el ambiente madrileño con aromas de la cocina típica. Variados tipos de ferias y exposiciones de carácter rotativo tienen lugar en este famoso espacio turístico de Madrid. Al estar rodeada por edificios una forma de ingresar a ella es a través de sus nueve puertas, entre ellas la famosa “Arco de los Cuchilleros”, ubicada en la esquina suroeste de la plaza, y su prolongación en la Cava de San Miguel, un callejón típico por sus mesones y pequeños establecimientos ideales para “ir de tascas”, una costumbre que consiste en visitar varios lugares y disfrutar el menú típico de cada uno de ellos.

Muy cerca de la Plaza Mayor, se levanta la importantísima Iglesia de San Isidro Labrador, de estilo barroco,  donde descansan los restos del santo patrono de Madrid. Hacia el sur, encontramos la Plaza de Cascorro, lugar donde comenzó el celebre mercado de El Rastro, que seria el mercado de pulgas madrileño, y resulta un lugar imperdible para todos aquellos que buscan objetos raros y antigüedades. Cerca de la Plaza Mayor, en la pequeña Plaza de la Villa, encontramos edificios de gran valor histórico, levantados en diferentes siglos, como el antiguo Ayuntamiento de arquitectura Herreriana, la histórica Torre de los Lujanes, famosa porque aquí estuvo prisionero Francisco I  de Francia, luego de su derrota por Carlos V en la batalla de Pavía, y la Casa del Cardenal Cisneros que comunica por un gracioso arco con el Ayuntamiento.

Plaza de la Armería o de Oriente: foto Alejandro Blanco

La corta calle Sacramento, sigue la topografía del terreno uniéndose a la calle Mayor. El área atesora una serie de edificios de varios estilos aunque predomina el barroco, donde se destacan la Iglesia de San Miguel, el Palacio Episcopal, la Iglesia del Santísimo, el Palacio de Abrantes. Frente a la Plaza de la Armería o de Oriente ubicada sobre la calle de Bailen, surge dominante el Palacio Real de Madrid o Palacio de Oriente, otro de los tantos atractivos que podemos conocer en Madrid. Hacia el sur de esta misma plaza se localiza el Museo de Armas que exhibe una gran colección de dos mil armaduras completas, gran variedad de armas blancas que constituyen la principal colección en su género de toda Europa.

Otros edificios que podemos visitar cerca de la Plaza de la Armería, es el de Nuestra Señora de la Almúdena; que conserva la imagen de la Virgen que fue encontrada en el muro de la antigua Almudaina, el Teatro Real de la Ópera, el Convento de la Encarnación y el Palacio del Senado. Hacia el noroeste, en el Parque del Oeste diseñado por el paisajista Cecilio Rodríguez, se encuentra el Templo de Debod del siglo IV a.C  procedente de Egipto. El mismo fue un regalo al pueblo de España por la generosa ayuda brindada junto a otros países, para salvar los tesoros patrimoniales de Nubia bajo el patrocinio de la UNESCO. Este Parque es otro de los refugios  madrileños para escaparse un poco del ruido de la ciudad, un espacio magnífico, con una gran variedad de árboles y plantas, y no es tan concurrido como el Parque del Retiro.

Gran Via: foto Michel Corrent

En dirección hacia el río Manzanares, se encuentra la pequeña capilla de San Antonio de la Florida, muy visitada por el turismo, puesto que en ella se guardan los restos de Goya. La Gran Vía, una de las principales calles y punto turístico de Madrid, se extiende desde la Plaza de España hasta su intersección diagonal con la calle de Alcalá, justo en ese sector urbano se levanta el edificio Unión Fénix España, con su cúpula de pizarra adornada con esculturas constituye un símbolo mas de la capital española. Esta arteria es lugar de encuentros, paseos de compras, cines y cafeterías, además, de numerosos hoteles que alternan con edificios de oficinas.

Plaza España: foto Mimirila

Por su parte, la Plaza España de trazado moderno, muestra orgullosamente el monumento erigido a la Gloria de Cervantes que empequeñece bajo los grandes rascacielos que lo rodean, entre ellos sobresalen la Torre de Madrid y el Edificio España, desde donde podremos tener una gran vista panorámica de Madrid. En el tramo entre las plazas de España y del Callao hay edificios de tipo americano, un buen ejemplo de la arquitectura de vanguardia de los años 30. En la Plaza del Callao comienzan dos paseos peatonales; del Carmen y Preciados, que lideran la actividad comercial del lugar y constituyen un paso obligado para todo viajero que visite Madrid, y finalizan en la Puerta del Sol, un gran centro dinámico del casco antiguo. En éste sector, por la Plaza de las Descalzas, se puede ingresar a la Iglesia y Museo del Convento, que nació con la orden Franciscana. En su interior se destacan pinturas de las escuelas Venecianas y Flamenca, además, de una colección de retratos de los Habsburgo.

Puerta del Sol y estatua del oso y el madroño: foto Julio Marin

El espacio conocido como Puerta del Sol, fue en realidad el lugar donde existió una de las puertas que permitían ingresar al casco antiguo. En la actualidad ésta ya no existe, y cuando fue demolida, también se derribó la vieja capilla del Buen Suceso, que lucía un sol en su fachada. De ahí surge su nombre del Sol, un área de planta irregular, y que constituye un punto neurálgico de la vida madrileña y escenario histórico de todos los acontecimientos importantes de Madrid. Entre sus ornamentos sobresale el escudo de armas de la ciudad, y la  estatua del oso y del madroño de cuatro metros de altura, símbolos heráldicos de Madrid. Aquí mismo se encuentra la torre con reloj, que a través de sus campanadas anuncian el Año Nuevo, mientras bajo la noche muy fría de Madrid, sus habitantes comen doce uvas, una por cada mes del año, una vieja tradición española de buenos augurios.

Palacio de las Comunicaciones en la Plaza de las Cibeles: foto loser6

La famosa calle de Alcalá, ancha y panorámica, nos conduce a un espacio circular en cuyo centro se encuentra la Fuente de Cibeles en la plaza homónima, diosa de la fecundidad, colocada sobre un carro tirado por leones. Esta fuente es la mas conocida de Madrid. Anexo a este atractivo madrileño se encuentra el Palacio de las Comunicaciones, cuya arquitectura realmente fascina a muchos turistas. Muy cerca de aquí, en Plaza de la Independencia, se encuentra la famosa Puerta de Alcalá, postal de Madrid, construida en 1.778 por orden de Carlos III. Desde la Plaza de las Cibeles hacia el sur comienza el hermoso Paseo del Prado, adornado con alamedas, donde se puede seguir disfrutando de los que nos ofrece esta histórica ciudad; luego de pasar la Plaza de la Lealtad encontramos otra llamada Cánovas del Castillo, dominada por la Fuente de Neptuno del siglo XVIII. Toda el área es un espacio jerarquizado de carácter cultural y residencial, que le otorgan sus museos y la prestigiosa Real Academia de la Lengua Española.

Muy cerca, el Casón del Buen Retiro donde se pueden apreciar pinturas y esculturas españolas del siglo XIX. En la misma zona se ubica la Iglesia de San Jerónimo el Real, que fue escenario y testigo de las coronaciones españolas desde el siglo XVI. En un sector cercano a la Plaza Cánovas del Castillo se localiza el Palacio de Villahermosa; una espléndida pinacoteca que abarca desde el Renacimiento Italiano hasta la actualidad, constituyendo un verdadero Paseo del Arte. Otro escenario del arte es el prestigioso Museo del Prado digno de ser visitado. A varias cuadras de aquí, cerca del Paseo de la Infanta, se encuentra el Centro Cultural Reina Sofía donde se puede disfrutar de importantes obras de Joan Miró y Salvador Dalí, además, del “Guernica” de Picasso.

Parte del Barrio Literario o de las Letras

El sector urbano delimitado por las calles de San Jerónimo, el Prado, Atocha y de la Cruz, constituye el “Madrid Literario” o del “Siglo de Oro”, puesto que en éste barrio están los solares que habitaron Cervantes, Góngora, Quevedo y Lope de Vega. A pasos de aquí se encuentra la moderna estación ferroviaria Atocha, punto de partida de los veloces trenes AVE. Y para aquellos que deseen escaparse un poco de la ciudad, nada mejor que visitar el hermoso Parque del Buen Retiro, que es el principal pulmón verde de esta zona de Madrid.

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Palacio Real de Madrid

foto ayearineurope

Frente a la amplia Plaza de la Armería en la ciudad de Madrid capital de España, surge dominante la silueta del Palacio Real de Madrid o Palacio de Oriente, y el mismo es la residencia oficial del Rey de España. Este espléndido edificio está situado sobre un promontorio que antes ocupaba el antiguo Alcázar de los Asturias.

Para levantar este bello palacio, los Borbones contrataron a Filippo Juvara, uno de los jefes de escuela del Barroco Piamontés, quien diseño los planos y al fallecer luego en Madrid, fue reemplazado  por su discípulo Sachetti, responsable de la construcción de la mayor parte de la estructura. El Palacio Real de Madrid es de planta cuadrangular de unos 140 metros de lado con un gran patio interno, luciendo un estilo que evoca al Barroco Clasizante empleado por Juvara en la fachada del Palacio Madame de Turín. Otro detalle en su construcción son las pilastras toscanas y columnas jónicas que unen al primer piso con los pisos superiores.

foto fuzzbox

El Palacio es el mayor palacio real de Europa Occidental en extensión, con unos 135.000 m2 y más de 3.000 habitaciones, y alberga el quinteto de los Stradivarius Palatinos, la colección más importante del mundo de estos instrumentos. La visita interna está a cargo de guías propios y su duración varía con la temporada del año. Se accede a la planta noble luego de ascender por la magnífica Escalera Real, que luce pintado sobre la bóveda el tema del “Triunfo de la Religión y la Iglesia”, por Conrado Giaquinto. Entre los grandes salones y salas que constituyen la visita destacan la de Guardias, de amplísimas dimensiones y soberbios tapices, sobresale sobre la bóveda “La Apoteosis de Eneas”, por Tiépolo.

Tal vez los apartamentos de Carlos III, constituyan un conjunto de suntuosidad no igualado en el palacio. El artista italiano Gasparini, fue el encargado de la decoración de las estancias que llevan su nombre compuestas por la Saleta, Antecámara y Salón, este último con asombrosos estucos chinescos trabajados y policromados, creando un efecto fantástico junto al pavimento de líneas curvas compuesto por mármoles de diferentes colores. Los muros están revestidos de seda verde agua con bordados al realce de plata, que en la actualidad se muestra oxidada pero de original efecto visual. La antecámara, enriquece su patrimonio con los retratos de cuerpo entero de Carlos IV y Maria Luisa de Parma, obras de Goya.

Luego de la elegante Sala Amarilla se accede al Comedor de Gala, espacio enorme logrado por voluntad de Alfonso XII, quién ordenó unir tres salones contiguos en ocasión de sus segundas nupcias con Maria Cristina de Habsburgo-Lorena. Tibores de gran tamaño del siglo XVIII, se alternan en la decoración de paredes y huecos, y sobre los muros cuelgan excelentes tapices procedentes de Bruselas. La temática pictórica de las bóvedas reproduce escenas mitológicas y hechos históricos significativos de la cronología española.

El Salón de los Espejos con un impactante efecto azul claro, blanco y oro, y con su magnífica araña representa el mejor exponente de decoración neoclásica del Palacio Real de Madrid. Preciosos estucos de Sévres, con temática mitológica aportan elegancia al conjunto. La bóveda pintada por Bayeu muestra a “Hércules en el Olimpo”. La antigua Sala de Audiencias de la monarquía es conocida como la Cámara Oficial, el mismo es un inmenso salón revestido en finos terciopelos rojos y dorados, con una magnífica pintura que decora la bóveda, la “Apoteosis de Adriano”, obra de Maella. En muchos viajeros que visitan el Palacio, llama la atención la enorme araña con vidrieras góticas de colores, que es sin dudas, una de las más originales entre las que atesora el edificio.

Tal vez sea el Salón del Trono el espacio de mayor suntuosidad, con ese color rojo sangre en sus paredes de terciopelo, que realzan a una serie de espejos y consolas laminadas en oro. Flanquean al Trono Real, cuatro leones con la garra diestra sobre el orbe, procedentes de Florencia. También son originales de Italia las esculturas en bronce de tamaño natural que representan a las Virtudes y las Siete Divinidades Planetarias, pero es sin duda la bóveda el principal trabajo de Tiépolo de 1.764, que evoca la “Grandeza de la Monarquía Española”.

La Capilla del Palacio Real de Madrid, es un hermoso monumento construida entre 1.749 y 1.757 con diseños de Sachetti y Ventura Rodríguez. La capilla es de planta de cruz latina con pequeña cúpula sobre el crucero, es de estilo Barroco Clasizante, realzado por la nobleza de los materiales utilizados en su construcción, muchos de ellos de procedencia nacional. Las pinturas que luce son de Conrado Giaquinto, destacándose el tema de la cúpula “La Coronación de la Virgen”.

foto Kenthua

El Palacio Real de Madrid está rodeado de maravillosos espacios verdes. Hacia el norte encontramos los Jardines de Sabatini de trazado geométrico y de diseño francés. El nombre de Sabatini se debe a que en este lugar se ubicaron las caballerizas construidas por este arquitecto para servicio del Palacio. Estos jardines están adornados con un estanque, varias fuentes y enriquecidos con esculturas reales. El mismo es escenario de espectáculos de luz y sonido durante temporada alta en Madrid.

Hacia el oeste, el Campo del Moro, otro de los bellos jardines que adornan al Palacio Real de Madrid, y además, aloja al Museo de Carruajes en medio de una frondosa arboleda. Su nombre evoca al sitio en que fue levantado un campo árabe durante un intento de reconquista de la plaza de Madrid.

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Turismo en Barcelona

Panorámica de la ciudad: foto Lutor44

Dueña de un ambiente distintivamente mediterráneo, la ciudad de Barcelona  capital de la Comunidad de Cataluña en España, es sin dudas un destino privilegiado por su clima, la gran variedad de atractivos que posee, donde podemos realizar desde paseos culturales, recorrer sus distintos barrios, sus parques, playas, realizar paseos en bicicleta tanto de día como de noche, disfrutar de la cocina catalana, y los bares de tapas que seducen a aquellos paladares más exquisitos, mientras la vida nocturna y la música se mantienen a la vanguardia. Su revitalización para los Juegos Olímpicos de 1992 hizo de Barcelona un  lugar más que interesante para visitar.

Barcelona fue fundada por los griegos y su planificación está dispuesta sobre varios sectores, entre ellos el antiguo Barrio Gótico, el moderno Ensanche y varias alturas que le sirven de puntos panorámicos, como el Montjuich, Tibidabo y Vallvidrera, desde donde podremos tener una increíble vista de toda la ciudad.

Muy renombrado, el Barrio Gótico contiene un sinnúmero de testimonios de la historia de la ciudad, en el se eleva La Catedral de Santa Eulalia, y es la catedral gótica de Barcelona. Su interior que sorprende verdaderamente a los visitantes, es bastante oscuro, pero el ábside recibe la luz directa y refulge como principal atractivo. Su construcción fue iniciada en el siglo XIII, utilizándose los principios del Gótico Catalán, y finalizada en el siglo XV, pero su fachada y aguja central son más modernas, del siglo XIX. En la Cripta se conservan los restos de Santa Eulalia contenidos en un sarcófago que es una obra de la escuela Pisana. El Altar Mayor y la sillería del coro son del siglo XV y están realizados en madera, sus finas tallas góticas son acordes a la arquitectura del templo.

Arco de Triunfo de Barcelona: foto Klaus Dolle

El Barrio Gótico, pese a su nombre, también conserva elementos patrimoniales anteriores, como los de origen romano y las estructuras predominantes responden al periodo comprendido entre los siglos XIII y el XVI; así el Palacio Real Mayor, ubicado frente a uno de los laterales de la catedral, contiene una de las mejores colecciones de escultura desde el siglo X hasta el XX. Por su parte, el Palacio de la Diputación o de la Generalitat, ocupa un predio de considerables dimensiones; es de planta irregular, la fachada que asoma a la Plaza de San Jaime data del siglo XVIII, la de la calle del Obispo es gótico-flamígera del siglo XV, con un elegante arco balcón de tres aberturas que la une al palacio, estableciendo un puente con las Casas del Canónigo. Un gran medallón con los relieves evocativos de San Jorge decora el muro. A su vez la capilla homónima posee fachada flamígera y determina un espacio abierto conocido como Patio de los Naranjos. El celebre Salón Dorado contiene la colección de retratos de los reyes catalanes.

Con respecto al Ayuntamiento, su primitiva fachada fue sustituida por la actual neoclásica; pero lo que se conservó con sus caracteres prístinos y es considerada ejemplo típico del Gótico Civil Catalán; es la pared que enfrenta a la calle de la Ciudad. En el interior sorprende el majestuoso Salón del Ciento, con sus grandes arcos torales que dividen la bóveda decorada, donde la luz ingresa por una serie de rosetones ubicados en lo alto de los muros, y sobre la pared frontal, aparece majestuoso el escudo de armas del Condado. Realmente escenográfica, la Plaza del Rey, esta casi embutida entre altas paredes.

Vista panorámica: Lutor44

El Palacio Real Mayor se relaciona a su vez con la Capilla de Santa Agueda, de estilo gótico. El Salón de los Paramentos nos da la sensación de ser muy grande, debido a los enormes arcos de medio punto que datan del siglo XIV; fue en éste lugar donde Colón entregó a los Reyes Católicos las pruebas del descubrimiento.

A partir de la Plaza de Cataluña nacen Las Ramblas, famoso paseo público tradicional de Barcelona. Sobre éstas se encuentra el Real Teatro del Liceo; el primer teatro lírico de España. El Museo de la Cataluña, funciona en Palacio Nacional; el cual fue construido al igual que las grandes avenidas parquizadas y fuentes luminosas, para la Exposición Internacional de 1.929. En el museo se expone una importante colección de arte románico y gótico; destacándose en particular la pintura románica mural, verdadera muestra de originales provenientes de varias iglesias y monasterios de la región.

Impregnado de tipismo, el Pueblo Espanyol de Montjuich, es una reconstrucción perfecta de varios pueblos, calles y plazas de todas las regiones de España. La cumbre del Montjuich coronada por el Castillo, domina al puerto y nos permite admirar desde sus murallas la ciudad entera.

Sobre el Muelle Atarazanas frente a la Plaza de la Puerta de la Paz, donde concluyen las Ramblas, la columna coronada con la estatua de Colón, enfrenta a la Dársena Nacional. Aquí se encontraba la réplica exacta de la Carabela Santa Maria, desaparecida luego de un incendio. Muy cerca, el Museo Marítimo o de las Atarazanas Reales, ofrece una importante colección de diversas embarcaciones de época, en particular la obra de Antonio Gaudí.

Entre los grandes espacios verdes de Barcelona, el Parque de la Ciudadela se enriquece con una serie  de esculturas firmadas por el autor. Éstas reflejan seres enraizados en la concepción medieval, como lo expresan  los desafiantes grifos que asoman sobre una de las fuentes de gran valor por ser receptora de la cascada artificial, singular monumento de índole arquitectónico-escultórica.

Caso Batlo: foto Ozzyfalco

Hacia el norte del centro histórico de Barcelona, encontramos la Casa Batlo, ubicada a poca distancia de la gran Avenida de los Catalanes, donde se refleja el gusto de Gaudi por las grandes refacciones. Varios elementos decorativos como el uso de cristales coloridos y formas superpuestas, semejantes a irregulares organismos, otorgan al exterior un aspecto sumamente original. La irregularidad general de los diseños domina a su vez en los interiores, algunas bóvedas semejan las formas de los caracoles y desaparece la definición separatoria de los muros y el techo. El maestro también utilizo coberturas integras de azulejos combinándolas en tal forma y textura, que definen verdaderos diseños únicos como en el caso del Patio de los Azulejos Azules.

No muy lejos, el recorrido incluye a La Pedrera, oficialmente Casa Miló, construida entre 1.906 y 1.910. Ésta tiene como rasgo sobresaliente un vuelco del arquitecto a las formas tan caras de Borromini y Guarini, de esta manera una sucesión de líneas curvas dominan los cuatro pisos de tan singular construcción. El coronamiento muestra singulares protuberancias similares a copetes de crema, recubiertos con azulejo partido. El exterior del edificio da la sensación de una estructura curvilínea comenzando a derretirse.

La ciudad de Barcelona también es un destino donde podemos disfrutar de sus bellos parques, entre ellos el más visitado por el turismo; el Parque Güell, una gran obra que surgió de la idea del comerciante E. Güell, de convertir el área del Monte Pelado en una zona parquizada habitable y vendible. Gaudí  respeto la morfología natural y a partir de ella trazó con su originalísimo talento, una serie de senderos curvilíneos acompañados de escalinatas niveladoras. Donde materiales comunes y de poco costo no alteraron el habitual impulso creador del maestro, que abarca desde el colorido recubrimiento de los famosos bancos,  hasta incluir el llamado Teatro Griego y el Pórtico de las Columnas.

Aunque el Palacio Güell ubicado en el centro histórico de Barcelona fuese declarado Patrimonio de la Humanidad en merito a su estructura interna; el monumento mas espectacular del maestro y que abarco prácticamente la mitad de su vida, es sin dudas el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, que dado su significado se lo llama comúnmente la “Segunda Catedral”. La Sagrada Familia significa uno de los monumentos mas célebres, sino el mas representativo entre todos aquellos producidos en las primeras décadas del siglo XX.

Playa: foto MsN

Por supuesto que Barcelona posee muchos mas atractivos para conocer, los que nombré son sólo algunos de ellos y que se destacan; además, cuenta gran variedad de importantes restaurantes, bares, comercios, un buen servicio de transporte para todos los bolsillos, una gran infraestructura hotelera y demás servicios que benefician el turismo en Barcelona.

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Palacio de Linderhof: pequeño pero encantador

Como dice el dicho, (lo bueno siempre viene es frasco chico), y eso es lo que nos transmite el Palacio de Linderhof ubicado en un valle cercano al pueblo de Oberammergau, en el estado de Baviera, Alemania. Sin lugar a dudas, el entorno que rodea al palacio es un bello lugar natural, majestuoso, mágico, y donde el Palacio de Linderhof se luce con su encantador diseño, adornado por un parque, fuentes y estatuas.

Esta bella obra que constituye una joya del rococó, es otra de las construcciones de Luis II de Baviera, la más pequeña  y la única que el monarca pudo ver terminada.  El edificio mide aproximadamente unos 30metros x 27 metros, y debido a su gran parecido al palacio de Versailles de Francia, es conocido como “el pequeño Versailles”.

En su interior hay habitaciones ceremoniales, y lo que nos llama la atención es el colorido azul, el símbolo del sol, imitaciones de algunas habitaciones del original Versailles pero reducidas, y toda la decoración recargada, característica de la corte francesa que el monarca bávaro copió para su capricho.

También encontramos el cuarto de los espejos, una sala muy utilizada por el rey como lugar de lectura, y la cual es una de las habitaciones más recargadas del palacio, con sus paredes totalmente adornadas con cerámicas, incluso llegando hasta el techo.

En el cuarto de los tapices se encuentra  un extraño instrumento musical mezcla de piano y armonio. La cámara de audiencias nunca fue utilizada para tal función por el monarca,  fue más bien de uso personal como estudio para futuros proyectos de construcción. El cuarto de dormir estaba construido al estilo francés, con una gran cama situada en un pequeño altar y rodeada de una balaustrada; conformando así, una  habitación preparada para recibir audiencias allí mismo.

Palacio de Linderhof está rodeado de hermosos jardines al estilo barroco, italiano e inglés y donde podemos encontrar pequeños edificios, entre ellos el Kiosco Morisco, un lago llamado “Cisne”, una gruta artificial con un lago artificial, donde a el monarca le gustaba remar mientras escuchaba música de Wagner. Todo esto hacen que el entorno del palacio sea realmente espectacular.

fotos Pilar65

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Palacio de Herrenchiemsee: una exquisita obra en Baviera

En Baviera, mas precisamente en una de las islas del hermoso lago de Chiemsee, se alza una construcción que se destaca por su diseño, y la cual es muy visitada cada año por el turismo en Alemania. Se trata del Palacio de Herrenchiemsee, la última obra de un rey que fue conocido como el Rey Loco.

Fue Luis II de Baviera, un soberano con una compleja personalidad que aunque reinó en el siglo XIX, se resistía a dejar su mundo de fantasía que rememoraba el antiguo esplendor de siglos pasados en el que imperaba el absolutismo. Herrenchiemsee, fue el tercer gran castillo que construyó Luis II, su obra monumental de más esplendor y su más bella creación.

Este palacio iba a ser una réplica exacta de Versalles, un sueño que adquirió cuando visitó por primera vez aquel gran Palacio, el monarca  quedó tan obsesionado con la idea que lo llevó a ponerse manos a la obra y a proyectar su gran sueño. El palacio es una réplica del Palacio de Versalles, aunque no llegó a concluirse en su totalidad porque su construcción requería de grandes sumas de dinero. Por esta razón se construyó sólo la parte central que es prácticamente igual al original, tardando en construirse sólo 7 años entre 1878 y 1886.

Las mayores modificaciones se encuentran en el patio central, en el que se tomó mayor libertad, mientras que la fachada al parque es igual a la del Versalles, incluso los estanques y fuentes como la de Latona tienen su réplica en Herrenchiemsee.

En los interiores se respeto la disposición original, aunque adaptándola a los deseos del monarca. De esta forma podemos observar una pieza única; la escalera de embajadores. Se trata de una réplica exacta de la que originariamente era la escalera principal de Versalles  y que fue diseñada por Le Brun en el siglo XVII. La importancia está en que la del palacio francés ya no existe, pues lamentablemente fue demolida por su gran deterioro, así que sólo en Herrenchiemsee podemos contemplar esta escalera que es sin duda una de las más bellas de la historia de la arquitectura.

Otro de los sectores que también se imitó fue la famosa Galería de los Espejos, que reproduce hasta los frescos de la bóveda; la pequeña galería, similar a la anterior y que hoy también está desaparecida en Versalles; el salón del Ojo de Buey, que reproduce hasta los retratos de familia de Luis XIV de Francia; el dormitorio del rey, en el que hay algunas diferencias mas marcadas, etc.

También podemos encontrar salones de nueva creación como el salón de las porcelanas. Aunque existen más salas, toda ellas están inspiradas en cada uno de sus detalles en el estilo de Versalles, e incluso en otras estancias de otras mansiones francesas, como el salón oval del Hôtel de Soubise. Tanto es así que hasta muebles famosos, como el escritorio de Luis XVI, tienen sus hermanos gemelos en Alemania.

Si el palacio es una réplica, no se puede decir lo mismo del parque, pues aunque se reproducieron algunas fuente y estanques en la zona mas próxima al palacio, como la de Latona, y se dispuso así mismo un canal, carece de la gran disposición espacial de los jardines del palacio francés.

Según la opinión de algunos historiadores, el Palacio de Herrenchiemsee es artísticamente superior  a Versalles, (un poco exagerado), pero sin lugar a dudas es una bella obra, el tercer gran regalo que Luis II hizo a Alemania.

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