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Tuvalu: una gran belleza frágil

Tuvalu, antiguamente conocido como Islas Ellice, es un pequeño país insular, perdido como otras tantas bellísimas islas del Océano Pacífico. El mismo posee unas hermosas playas de aguas turquesas y una magnífica fauna marina que constituye un paraíso más en la  región de la Polinesia.

Para poder ubicarlo en el mapa debemos buscarlo entre las islas que hay entre Australia y Hawai, entre los 180° y 7°, donde sus vecinos son Salomón, Kiribati, Fiyi, Samoa, Naijpu. Tuvalu está conformado por cuatro arrecifes coralinos y cinco atolones, aunque sólo tienen 26 kilómetros cuadrados de tierra emergida, las islas se despliegan por más de 1.300 kilómetros cuadrados de océano entre Kiribati y las Samoas.

En las islas hay muchos arrecifes y depósitos de agua salada, debido al aumento del nivel de las aguas del océano;  mientras que la isla de Nanumea tiene pozos de agua dulce, algo muy raro para un atolón. Lamentablemente, Tuvalu al igual que las islas Maldivas, se encuentra entre las tierras que podrían desaparecer en los próximos años por la  crecida del nivel de las aguas como consecuencia del calentamiento global dejando sumergidas definitivamente a las islas, puesto que su elevación es muy baja, como máximo 5 metros de altura, haciendo que Tuvalu desapareciera definitivamente.

La temperatura media es de unos 30° C, con un clima tropical marítimo, moderado por los vientos alisios del este de marzo a noviembre, los meses restantes con abundantes lluvias y la vegetación típica está compuesta de palmeras.

Por la lengua, tradiciones y artesanía de su pueblo, todo parece indicar que sus habitantes proceden de los polinesios que llegaron desde Tonga y Samoa durante el siglo XIV. Tres siglos después, los españoles comenzaron a navegar por la zona procedentes de Perú. En 1597 Álvaro de Mendaña alcanzó estas islas, atravesó los atolones coralinos de Tuvalu pero no les prestó mucha atención. Otros europeos tomaron contacto con las islas a finales del siglo XVIII y finalmente las islas fueron cartografiadas en 1826.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos utilizaron el atolón de Nanumea como base militar desde donde atacaron a los japoneses que estaban en las Islas Gilbert, es por ello que hay restos de barcos y aviones de la guerra por todas las islas.

La cultura de Tuvalu se inserta en las tradiciones polinesias, procedentes de Tonga y de Samoa. Aunque los habitantes de Tuvalu en la actualidad son cristianos, están muy ligados a la forma de vida y creencias tradicionales, incluso en su vida cotidiana. La tradición de los misioneros en el pacífico a lo largo de los dos últimos siglos no ha hecho desaparecer la cultura local, al contrario de sus vecinos de Samoa americana y Tonga. La religión es muy importante en la vida de los tuvalinos que hacen del servicio dominical el acto más importante de su vida.

La cultura tradicional de Tuvalu está basada en una compleja jerarquía social y en una serie de costumbres que regulan todos los aspectos de la vida pública y privada. Los viajeros  deben observar determinadas costumbres, como quitarse los zapatos cuando entran a las iglesias o a las casas de reunión comunales, o a las casas privadas, y vestir siempre de forma conservadora, incluso en las playas. Las danzas y la música tienen una gran importancia en la cultura. Durante estas celebraciones tradicionales de los pueblos, los visitantes son bienvenidos e invitados a participar.

La capital de Tuvalu es Funafuti, donde habitan unas 4.000 personas, es un centro administrativo donde están los principales edificios del gobierno, el aeropuerto y una iglesia. Además, en posee un parque marino protegido de 32 kilómetros cuadrados, que forma parte del Programa de Medio ambiente Regional del Pacífico Sur. Incluye seis islotes deshabitados en los que habitan diferentes especies de peces tropicales, así como aves y tortugas.

Las otras islas que constituye Tuvalu son Nanumea, Nutro, Nanumanga, Nui, Vaitupu, Nukufetau, Nukulaelae y Niulakita. El atolón Nanumea es el más septentrional del archipiélago y el más popular entre los turistas que llegan a Tuvalu. El mismo se encuentra ubicado a unos 475 kilómetros de Funafuti y se puede llegar sólo por mar. Aquí mismo se pueden ver los restos de varios barcos y bombarderos estadounidenses que quedaron de la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, con permiso del pastor local, se puede subir a la torre de la iglesia de estilo gótico germánico desde donde se puede tener una maravillosa vista panorámica del Atolón.

Las actividades que se pueden realizar aquí,  son las habituales de las islas del Pacífico. Tuvalu es coralina por lo que hacer snorkel o buceo es siempre una buena experiencia, teniendo cuidado para no cortarse con algunos corales y con permanecer cerca de la orilla porque las corrientes oceánicas pueden ser fuertes. Lo mejor es preguntar una vez en las islas sobre las mejores áreas para estos deportes. Según las guías turísticas del lugar la actividad más popular de las islas es la inactividad, aunque se pueden realizar caminatas, jugar al tenis, al baloncesto y al voleibol.

Claro que en Tuvalu no todo es color rosa, puesto que no hay agua potable y tienen algunos inconvenientes con respecto a la basura por el tamaño de la misma. Para poder movernos por las islas la única opción es el barco de pasajeros, también se  pueden contratar viajes para moverse entre islas, acordando el precio antes de emprender el viaje.

Los coches son una rareza en Tuvalu, debido al tamaño de las islas y a que no existen carreteras. Tampoco hay posibilidad de alquilar coche, siendo lo  más común las bicicletas y motocicletas que se pueden alquilar por muy poco dinero.

fotos LOM1

Vía: Viajeros.com

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2 Comentarios

  1. Great blog, good information.

  2. Thank you very much Tim

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