Vladimir es una pequeña localidad ubicada a unos 190 km de Moscú, Rusia. La ciudad emplazada a orilla del río Kliazma, constituye un importante testimonio urbano del tiempo medieval ruso, ya que actuó como capital del principado homónimo y como tal fue engalanada con valiosas construcciones, formando parte de los  Monumentos Blancos de Vladimir y Suzdal, declarados Patrimonio de la Humanidad en 1.992.

Entre sus atractivos se destaca la Catedral de la Asunción del siglo XII, con sus relucientes cúpulas doradas en forma de bulbo dispuestas en cada ángulo del templo rodeando a una central. Su campanario también es dorado y rematado por una delgada y elegante aguja.

En el interior se guarda lujosas sepulturas de personajes famosos de la historia del principado y los muros lucen valiosas obras del famoso pintor ruso Andrés Rublev y otros artistas de su escuela. Fue elegida como modelo de inspiración para construir la Catedral de la Dormicion en Moscú.

Otra joya arquitectónica de la ciudad rusa de Vladimir es la Catedral de San Demetrio, que fue la iglesia del desaparecido palacio del príncipe Vladimir. Está totalmente realizada en piedra y decorada exteriormente con relieves que nos revelan la influencia bizantina, aunque llegada a través de Armenia.

Por su parte, la Puerta Dorada de Vladímir también del siglo XII, es el testigo único del arte de ingeniería militar ruso antiguo, del glorioso pasado combativo del pueblo ruso. En su interior hay un museo dedicado a invasión mongola de Rusia que se produjo en el siglo XIII.

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